de C. Dolores Escudero: 11-M/Madrid 2004-2010. MEMORIA§

Sé desde hace algún tiempo
que ya nada sería suficiente,
salvo absolutamente todo.
Y no sé qué es todo,
no sabría pedirlo ni explicarlo,
no sabría tal vez reconocerlo.
Pero lo quiero todo.
Y no sé si sería suficiente.
CARICIAS PERPLEJAS: Fundación ECOEM, Sevilla 2009
Hay cosas que no pueden decirse, y es cierto. Pero esto que no puede decirse es lo que se tiene que escribir.
—¿Tienes un pañuelo? Me preguntaba mi madre cada mañana en el portón de mi casa, antes de que saliera a la calle.
Yo no lo tenía y entonces regresaba a mi cuarto y sacaba un pañuelo. No lo tenía el pañuelo cada mañana, ya que cada mañana esperaba esa pregunta. El pañuelo era la prueba de que mi madre me protegía por la mañana. Durante el resto del día y los demás que haceres cotidianos quedaba a merced de mí misma. La pregunta ¿Tienes un pañuelo?era un afecto indirecto. Uno directo hubiera sido molesto, cosa no habitual entre los campesinos.
El amor se disfrazaba de pregunta. Solamente de esa manera podía ser expresado, así seco y determinante como una orden de trabajo. Esa voz áspera de mi madre enaltecía la ternura. Cada mañana estaba yo en el portón de mi casa, una vez sin pañuelo y una segunda vez con el pañuelo. Sólo así salía a la calle, como si en el pañuelo estuviera mi madre protegiéndome.
Traducción: Laia San Juan
En la tumba de Keats no figura nombre alguno; su voluntad fue que en lugar de eso se inscribiera la frase:
Here lies one whose name was writ in water.
Aquí yace uno cuyo nombre estaba escrito en el agua.
La muerte venía en el avión
en vuelo a Praga.
Le dije: ¿no podrías esperar un poco?
Deja que viva solamente ese encuentro.
Me contestó: es inútil,
ese momento no lo soportarías,
y de todos modos
volverá a repetirse
en el instante de tu resurrección.
[...] y lo convierte en un absurdo viviente, en un cazador sin brazos y sin piernas, en una liebre que corre tras de un tigre que duerme.